Antoni Soler Martorell, un pistoler llorencí (VII)

Francesc Sabater Gamundí

Francesc Sabater Gamundí va néixer a Barcelona l’any 1889, però es tralladà a Mallorca per mor d’una malaltia que necessitava un canvi d’aires. Pertanyia al Partit Comunista i, a principis de 1920, fou detingut a Palma per no facilitar el parador de Pestaña i El Noi del Sucre, i fou acusat d’un assassinat perpetrat a Barcelona amb anterioritat. Amb motiu d’aquesta detenció s’inicià, al periòdic Cultura Obrera, una subscripció voluntària al seu favor. A partir de 1920 va escriure diversos articles en aquesta publicació i també apareix en una subscripció a favor de l’Escola Racionalista del Sindicat de la Construcció, el 1922[1]. Fou assasinat en el Camí dels Reis, de Palma, la nit del dos al tres d’octubre de 1936[2].

Una de les cartes que va publicar a Cultura Obrera és la que reproduïm a continuació, en la qual denuncia la persecució que va patir per part d’Antoni Soler, el Mallorquí.

“Compañero Director de CULTURA OBRERA
Le agradeceré de V. publicidad a las siguientes líneas en el periódico de su digna dirección, con el fin de aclarar ciertas falsedades que la prensa burguesa de esta capital ha divulgado, respecto al proceso que se me incoó, como presunto autor de varios atentados.
En primer lugar debo decir que las mil quinientas pesetas que me ocupó la policía creyendo las había cobrado para realizar los atentados de Bravo Portillo, Ferrer y otros las cobré de un patrón como indemnización de un accidente de trabajo, de lo cual obra en mi poder el respectivo certificado.
Además, debo hacer constar que es falso cuanto ha publicado esa prensa burguesa respecto a que yo era un sindicalista peligroso, un terrorista que estaba a sueldo de los Sindicatos de Cataluña. Esto tan sólo son invenciones de un licenciado de presidio, de un chulo de burdel, de un hampón que está a sueldo de la Federación Patronal de Barcelona, para atropellar a honrados y laboriosos obreros. Esto son patrañas inventadas por ese indigno mallorquín, que desfigura no solamente la tierra que le vio nacer, sino también toda la que pisan sus plantas y todo cuanto toca su mala sombra, llamado Antonio Soler, que ha sustituido al funesto Bravo Portillo y cobra por su patibularia misión catorce mil pesetas anuales, además de los fajos de billetes que le da la Patronal para comprar confidentes. Esto me consta a mí, pues me ofreció cincuenta mil pesetas, de las que me entregaba treinta y cuatro mil en el acto, para que yo fuese confidente suyo, diciéndole ciertas cosas de la organización de Cataluña, que yo ignoro. Por no poderle decir lo que él deseaba saber por mi, tuve que estar cincuenta y un días en la cárcel, sin haber cometido ningún delito, como ha quedado demostrado por el fallo que dio a mi causa don Ángel de León, magistrado de la Audiencia de Barcelona, al darme la libertad, no encontrando que pesara sobre mi ninguno de los cargos que ese mal sabueso policíaco me impugnaba.
Al propio tiempo aprovechó esta ocasión para hacer constar mi más intensa satisfacción por el proceder del Ateneo Sindicalista de esta localidad y de CULTURA OBRERA, al haber sabido hacerse eco tan dignamente de mis necesidades durante mi estancia en la cárcel, por todo lo cual doy las más expresivas gracias, a los compañeros que integran dicha entidad y la Redacción de éste periódico.
Muchas gracias compañero Director, por la publicación de las precedentes líneas.
Salud y emancipación.
Francisco Sabater[3]

[1] Article de Llorenç Capellà a Els invisibles, Diccionari de militants, organitzacions, sindicats llibertaris de Balears i Pitiüses, Ed. El moixet demagog, Volum I: Mallorca (1869-1952)
[2] Llorenç Capellà, Diccionari vermell, pàg. 153
[3] Cultura Obrera, nº 39, 8-V-1920

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