Guillem Llinàs i Bartomeu Duran: dos maçons llorencins (i V)

Joan Mira Caldentey, Cadireta

 A part dels dos maçons esmentats abans, hi ha un altre llorencí que també va tenir una certa relació amb la Maçoneria, el capellà Joan Mira Caldentey, de malnom Cadireta, encara que aquest fou com a acusador. Entre 1927 i 1933 va esser rector de la parròquia de Son Rapinya, càrrec que va deixar per passar a l’Armada Nacional com a capellà castrense, fins el 18 de maig de 1948, en què es va retirar amb la graduació de Capellà Primer provisional. Això és el que consta a l’esmentada causa 1305/1936:

Diu Sanllorente: “L’Alferes d’Enginyers i advocat de professió Lluís Andreu Alcover es va personar voluntàriament davant el Jutge i va declarar: “… Que en cierta ocasión el Vicario de Son Rapiña D. Juan Mira, recogió a cierta mujer, víctima según decía de las actividades tenebrosas de la Secta Masónica, inducida por un joven llamado Pedro Alcover, con domicilio en la calle de Montesión y que en las logias se hacía llamar Dióscoro, pareciendo por el influjo que demostraba ser un Jefe de la misma. Sabiendo que en la calle de Montesión había vivido un individuo llamado Pedro Alcover cuyos datos coincidían con los facilitados por la joven, como son: el haber padecido una enfermedad en la vista, y el vivir con unos tíos por haber muerto sus padres, me apresuré a comunicar al Sr. Mira la existencia y los detalles que pude adquirir sobre la personalidad del referido Pedro Alcover. Que cree que el número de la casa es el 20, entresuelo. Que de esto hace unos cuatro o cinco años.”

El Jutge Instructor va cridar a declarar, l’1 de febrer de 1938, al prevere Joan Mira Caldentey, de cinquanta-un anys d’edat i natural de Sant Llorenç des Cardassar, el qual declarà: “… Que por noticias adquiridas, existía desde hacía tiempo, en Palma, una Logia Masónica llamada Renovación, que se reunía en la calle Negrins número uno, primero. Que de su existencia se enteró siendo Gobernador de estas Islas D. Pedro Llosas; en aquella época las actividades de la Logia eran de desmoralización. Asistían a las reuniones los jueves, principalmente, en que se daban conferencias contra dogmas de la Iglesia, confesión, comunión, etc. y profanación de la Santísima Trinidad. El que figurava como Jefe era Jaime Valls Segura y además asistían Miguel Mestre (fallecido), hijo del Conserje de la Crianza y empleado de Contribuciones; Pedro Alcover, que pudo comprobar se trataba de un tal Luis Andreu Alcover; Cabot, empleado en el Negociado de Contribuciones de la Diputación Provincial; Juan Aguiló, de la calle de Jaime II; Grau de Auset que tuvo la Academia de Santo Domingo de Guzmán, Antonio Garau, doctor en Filosofía y Director del Instituto de Inca, natural de Porreras, el médico Salom y otros que no pudo comprobar. Se dedicaban al comercio de cocaína, interviniendo el Gobernador Manent y el Delegado de Medicina Doctor Juan Durich; un policía de Barcelona, que se llama Sancho, hizo investigaciones habiendo conseguido encontrar a los culpables pero no fueron castigados. Según declaración de muchachas que, por engaño, había sido introducida en dicha casa hubo tres defunciones por inyecciones dadas por el médico Salom, una de ellas se llamaba Antonia, de Inca, los demás nombres no se saben porque estaba terminantemente prohibido preguntar ni hablar y además muchos nombres eran simbólicos. Las tres murieron en la Logia. Que hacia el año mil novecientos treinta y dos, estuvieron hospitalizadas en la Clínica del doctor Juaneda, dos muchachas de Benisalem llamadas María y Antonia; que en el hospital provincial, estuvo en esta misma época y quizás el año mil novecientos treinta y tres una muchacha de Esporlas llamada Antonia. Que sabe que un tal Torres Ros, que según noticias en la firma pone los tres puntos…”.

La declaració del capellà Mira –continua Sanllorente– reflecteix una gran confusió mental, amb una mescla de maçons i no maçons, pràctiques absurdes i acusacions sense fonament, fins i tot acusa l’Alferes d’Enginyers Lluís Andreu Alcover, autor de la denúncia que havia iniciat la investigació. El Jutge va prendre declaració a Miquel Cabot Borràs, que va negar la seva pertinença a la Maçoneria, i que possiblement es referís a un funcionari de l’Ajuntament detingut a Can Mir. Rambé declararen com a testimonis dos directors de Banc de Palma, que confirmaren tenir un client anomenat Antoni Torres Ros, que vivia al carrer Nicolau de Pax, núm. 66-1er, i que suposaven que era a Amèrica”.

Imatges: emblema maçònic i cartell franquista contra la Maçoneria

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